Un santuario vivo para el agua, creado junto con las comunidades indígenas de la Atacama Roja en el altiplano andino

Sculpture in daylight Sculpture at night

EN DEFENSA DEL AGUA Y DE LA VIDA

El Santuario del Agua surge como un gesto de gratitud y responsabilidad: para poner en valor el agua, honrar los conocimientos indígenas y construir un futuro más equitativo.

POR QUÉ EXISTE ESTO

En el altiplano de Atacama, uno de los lugares más áridos del planeta, la extracción industrial de litio está agotando las fuentes de agua y alterando las tierras ancestrales.

VEN A VISITARNOS

Te invitamos a El Santuario del Agua, para que conozcas y aprendas del lugar en el que hemos vivido durante más de 13 000 años. Juntos podemos compartir historias, tradiciones y encuentros, mientras que tu visita apoya nuestro trabajo diario y nuestra resistencia para defender el agua y el territorio.

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Te invitamos a El Santuario del Agua, para que conozcas y aprendas del lugar en el que hemos vivido durante más de 13 000 años. Juntos podemos compartir historias, tradiciones y encuentros, mientras que tu visita apoya nuestro trabajo diario y nuestra resistencia para defender el agua y el territorio.

UNA COSMOVISIÓN EN LA COMPLEMENTARIEDAD

En las alturas de los Andes del norte, donde el cielo toca la tierra y el tiempo se expande como la sal, el Santuario del Agua surge como un gesto de gratitude.

Una forma inconclusa que solo se completa cuando el agua… madre, espejo, memoria… devuelve su mitad oculta. Un proyecto comunitario para el arte del buen vivir en complementariedad.

Cuando los cauces del agua fluyen en equilibrio, nuestra existencia también fluye. Por eso se le rinde homenaje: porque en cada gota late una memoria compartida, y protegerla significa protegernos a nosotros mismos y a quienes vendrán después de nosotros.

“Nuestra comunidad, nuestros mayores, poseen desde tiempos antiguos el conocimiento de observar el cosmos, cómo se mueve a lo largo del año, cómo rota. […] Y allí se encuentra la leyenda de Yacana, la llama oscura que se ve en la Vía Láctea, acompañada por el zorro. La llama está con su cría, y también en algunos petroglifos aparece con un pastor que va detrás de ella.”​

—Juan Carmelo Ramírez, Red Atacama

COSMOVISIÓNS

El Santuario del Agua entabla un diálogo con la cosmogonía andina y la concepción celestial del agua, en la que se entrelazan los ciclos de la vida y del cosmos.

QUIÉNES SOMOS

Somos once comunidades indígenas unidas bajo el nombre de Red Atacama, que vivimos en toda la cuenca de las Salinas Grandes, en el norte de Argentina.

EL AGUA Y LA VIDA

Para nuestras comunidades, el agua es un ser vivo que se mueve entre el cielo y la tierra, un pariente que sustenta la vida con su ciclo sagrado.

Nuestro conocimiento de este desierto alto es ancestral y se plasma en sus aguas, su sal, sus estrellas y las antiguas rutas comerciales. Esta forma de vida no es algo del pasado, ni algo que hemos dejado atrás, sino un presente que respira al ritmo de los ciclos de la Tierra.

TURISMO RURAL IMPULSADO POR LA COMUNIDAD

El Santuario será propiedad de nuestras comunidades, quienes lo administrarán y operarán por completo, generando ingresos sostenibles al tiempo que protegen el frágil ecosistema de nuestras tierras, que se encuentran en la primera línea de la extracción de litio.

“Queremos que nuestros jóvenes tengan trabajo aquí, en su propio territorio, para que no tengan que irse a buscar lo que siempre ha estado cerca. Tenemos artesanos, pastores, tejedores… nuestra riqueza está viva; solo necesita espacio para florecer.”

—Red Atacama

UNA OFRENDA A LA PACHAMAMA

El Santuario del Agua se erigirá como una apacheta, un montículo de sal, un recuerdo vivo del camino y del cuidado, un gesto ancestral que pide permiso y da las gracias.

Estas apachetas nos recuerdan que el agua no es un recurso, sino un ser sagrado que sustenta la vida y merece ser honrado. Junto con la Pachamama y los espíritus del lugar, se teje una ofrenda colectiva: un llamado a proteger el agua, preservar el arte del buen vivir y cuidar la tierra, tanto para quienes la habitan hoy como para quienes aún están por venir.

“Las apachetas no solo marcan el camino; lo bendicen. Son nuestros faros espirituales.”

—Red Atacama

A cartographer marks the point where one of the apachetas will stand

LADRILLO A LADRILLO

Inspirado en la arquitectura andina tradicional y construido a partir de sal local, el Santuario del Agua emerge tanto de granos individuales como de ladrillos naturalmente compactados formados en lagos cercanos.

Al cortar la costra de sal, el agua emerge apenas a 12 cm de profundidad, creando un reflejo donde el cielo se encuentra con la tierra, y donde el agua, en sus múltiples estados latentes, se amalgama. Estos mismos ladrillos se utilizarán para la escalera del Santuario del Agua, anclando los recorridos de la escultura en la sabiduría ancestral, las tradiciones arquitectónicas locales y la ética andina de la reciprocidad, el ayni.

POR BUEN VIVIR

Únete a nosotros para hacer realidad El Santuario del Agua. Hay muchas formas de participar y apoyar este proyecto de turismo rural a largo plazo y de base comunitaria:

Antes de que el Santuario abra sus puertas en 2027, reserva tu boleto hoy mismo para apoyar el proyecto.

Comprométete a hacer una pequeña contribución mensual y recibe las últimas novedades sobre nuestro viaje juntos.

Conviértete en socio institucional o individual del proyecto y únete a los Amigos del Santuario.

“Un proyecto asombroso en todas sus posibilidades —políticas, estéticas y simbólicas—. Un hito artístico pionero en la defensa de la naturaleza, la justicia ambiental y la soberanía indígena. Arquitectura, escultura, monumento, land art… todo en uno.”

—Graciela Speranza

RED ATACAMA

Nuestro Puri Nuckyumtur * es un homenaje y un legado que transmitiremos a las generaciones futuras en el cuidado del agua y de las prácticas espirituales, políticas, económicas y culturales de nuestras comunidades.

El Santuario del Agua es concebido por el artista Tomás Saraceno para y con las comunidades indígenas de Salinas Grandes, con el apoyo de Haus der Kunst en Múnich, Alemania, la Fundación Aerocene, Studio Tomás Saraceno y muchos otros.

Es impulsado por el papel protagónico y la presencia constante de las 11 comunidades que conforman la Red Atacama de Salinas Grandes, cuyo apoyo constituye una base invaluable. Nuestro más profundo agradecimiento a cada una de ellas: Comunidad de Cerro Negro, Comunidad de Rangel, Comunidad de San José de Esquina Blanca, Comunidad de Incahuasi, Comunidad de Matancillas, Comunidad de Linka Antai Corralitos, Comunidad de Cobres, Comunidad de Esquina de Guardia, Comunidad de Raíces Andinas, Comunidad de Tipan y Comunidad de Casa Colorada. Asimismo, a todas las comunidades de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc, especialmente a Verónica Chávez.

Por su apoyo, un cálido agradecimiento a Andrea Lissoni y Sarah Johanna Theurer, de Haus der Kunst en Múnich, Alemania.

Gracias también a los Amigos del Santuario del Agua: Alicia Chalabe, Gastón Chillier, Graciela Speranza, Jakob Bräuer, Agustina Roca, Horacio Ruiz, Andrei Fernández, Celeste Valero; Paola Salaberri, Verónica Odriozola, Oscar Soria (La Iniciativa Common), Claudia Lamas, Nikolette Naylor; Pía Marchegiani de FARN; Macarena Albarracín y Santiago Escarrá; Nils y Lars Diederichsen del Instituto MEIO; Fabio Bassan; Maximiliano Laina, Hernán Vilchez y Joaquín Ezcurra; Yasmil Raymond, Lars Behrendt, Manuela Mazure Azcona, Thomas Charil, Niki Sidirourgou, Oriane Guidet, Klaas De Rycke, Bollinger + Grohmann, Mariana Lumi y Laura Lumi; así como las galerías de arte neugerriemschneider, Tanya Bonakdar, Pinksummer, Andersen’s y Ruth Benzacar.

* En la cosmovisión indígena atacameña, el «centro ceremonial o ritual» equivale al concepto occidental de santuario. Por lo tanto, en la lengua nativa ckunza, «agua» se dice «puri», y «nuckyumtur» es una palabra compuesta formada por «nuckyum» —que significa «sagrado», «ritual» o «ceremonial»— y «tur», que significa espacio o lugar. Así, el significado de Puri Nuckyumtur es «centro ceremonial del agua» o «espacio ceremonial del agua». (Ivan Arjona)

Fotografía: Studio Tomás Saraceno, Àlvaro Simón Padrós, Ivar Velásquez